La semana pasada estuvimos en el programa El Tiempo en Tus Manos, donde compartimos un espacio de conversación en torno a uno de los temas más urgentes y desafiantes de nuestro tiempo: la sostenibilidad empresarial. Durante la entrevista se abordaron asuntos claves como el rol de la academia, el impacto del cambio climático en la producción, el papel del consumidor y la importancia de los criterios ESG, todo en el marco de una nueva edición del Premio Sustenta, organizado por la Universidad Tecnológica Metropolitana (UTEM).
Este premio, que ya cumple siete años de trayectoria, se ha consolidado como un referente nacional. Desde 2017 ha evaluado a más de 200 empresas y ha reconocido a 60 organizaciones por su compromiso con la sustentabilidad ambiental, social, económica y organizacional. No es solo un reconocimiento: es también una guía técnica y académica que entrega a las empresas un diagnóstico y un informe de salida, lo que convierte al Sustenta en una herramienta para mejorar y no solo para competir.
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Una herramienta inclusiva
En la entrevista, Carolina Rojas, ingeniera agroindustrial y coordinadora de Compromiso Institucional de la UTEM, explicó que el premio está abierto a empresas grandes, medianas y pequeñas, sin importar el rubro. Incluso aquellas que recién comienzan pueden postular, gracias a un sistema de categorías que permite reconocer distintos niveles de madurez: semilla, brote, árbol y bosque nativo.
“El Premio Sustenta surge en 2017 y tiene como sentido reconocer aquellas empresas que tienen una gestión sostenible. Pueden postular empresas pequeñas, medianas y grandes de todos los rubros de nuestro país”, señaló Rojas.
Esto hace que el premio no solo sea un incentivo, sino también un acompañamiento que permite a cada organización situarse en un punto de partida realista para avanzar hacia la sostenibilidad.
El imperativo de la sostenibilidad
La conversación giró también en torno al contexto en que se mueven las empresas. Hoy la sostenibilidad ya no es un valor agregado o un “plus” comunicacional: se ha transformado en un requisito para la competitividad y la resiliencia.
Rojas fue enfática en destacar que “hoy día estamos viviendo una época de grandes cambios. No solo tenemos la presión de la sociedad, sino también desafíos globales y oportunidades de negocio. Enfrentar el cambio climático y la escasez de recursos naturales es vital para los procesos productivos”.
La crisis climática impacta en dos direcciones: por un lado, obliga a las empresas a mitigar sus emisiones y reducir sus impactos; por otro, las enfrenta a riesgos que ya no son hipotéticos, como sequías, lluvias intensas o interrupciones logísticas que afectan directamente la cadena productiva.
El papel del consumidor
Un aspecto central de la conversación fue el rol que tenemos los consumidores en esta transición. Cada compra es, en cierta forma, un voto hacia un tipo de empresa y un modelo de desarrollo. Según la encuesta de percepción de sustentabilidad y consumo del SERNAC (2024), un 24% de los chilenos ya privilegia aspectos ambientales y sociales al momento de elegir un producto.
Para Carolina Rojas, este cambio cultural está marcando la diferencia: “El consumidor, en términos de decisión e impacto, es clave en esta cadena. Hoy día podemos privilegiar y premiar a aquellas empresas que tengan una gestión más sostenible”.
Esto confirma que la sostenibilidad no solo responde a regulaciones o compromisos éticos, sino también a una demanda concreta del mercado, que convierte la gestión responsable en una ventaja competitiva.
ESG: un marco para orientar la acción
La conversación también abordó el marco de los criterios ESG (ambientales, sociales y de gobernanza), que hoy se han transformado en un estándar para evaluar la madurez de las empresas. Desde la gestión de la huella de carbono hasta la transparencia en la gobernanza, pasando por condiciones laborales y diversidad, los ESG permiten ordenar las acciones de las empresas y demostrar con evidencia sus avances.
De hecho, para muchas organizaciones que aún no han iniciado un camino sistemático, los criterios ESG funcionan como una brújula para avanzar de manera gradual pero consistente.
Primeros pasos hacia la sostenibilidad
Para aquellas empresas que todavía sienten que “no hacen nada” en sostenibilidad, Carolina entregó tres recomendaciones claras: diagnosticarse, medir y planificar. Un diagnóstico inicial permite identificar avances ya existentes —porque siempre hay algo— y establecer un punto de partida. Desde ahí, medir huella de carbono, aplicar estándares internacionales o incluso postular al Premio Sustenta se convierte en una manera de estructurar y acelerar la transición.
La entrevista dejó en claro que la sostenibilidad ya no es opcional. Es un camino que todas las empresas deben recorrer si quieren ser competitivas y resilientes en un mundo en crisis. El Premio Sustenta se presenta como una herramienta concreta para transitar este camino: gratuita, inclusiva y con un respaldo académico que la diferencia de otros reconocimientos.
Las postulaciones 2025 están abiertas hasta el 30 de septiembre en sustenta.utem.cl. Cualquier empresa con más de tres años de antigüedad puede participar y recibir un diagnóstico que le permitirá avanzar con mayor seguridad.
Si quieres conocer más de esta conversación y escuchar de primera fuente la invitación de la UTEM, te dejamos el video completo de la entrevista: